Una rutina de cuidado de la piel japonesa, paso a paso
Una rutina japonesa no consiste en hacer más, sino en hacer cada paso con suavidad. La idea es limpiar sin resecar la piel, añadir hidratación en capas finas y sellarla. La mayoría de rutinas caben en cinco o seis pasos, y varios pueden omitirse en un día con prisa.
1. Retira el maquillaje y el protector solar
Si has llevado maquillaje o un protector solar resistente al agua, empieza con un aceite, bálsamo o leche limpiadora. Disuelve lo que el agua sola no elimina. Masajéalo sobre la piel seca, añade un poco de agua para emulsionarlo y aclara.
2. Lava con un limpiador suave
Un limpiador en espuma o crema elimina el sudor, el sebo y los restos de la primera limpieza. Haz espuma primero entre las manos para no tener que frotar. Usa agua tibia: el agua caliente reseca la piel.
3. Loción
La loción japonesa (keshōsui) no es un tónico astringente, sino una capa acuosa de hidratación. Aplícala a toquecitos sobre la piel húmeda con las manos limpias y repite una o dos veces si la piel se siente sedienta. Este paso es el corazón de la rutina.
4. Esencia, sérum o emulsión
Elige uno o dos tratamientos según lo que necesite tu piel ahora: una esencia ligera para hidratar, un sérum para una preocupación concreta o una emulsión lechosa para suavizar. Aplica primero la textura más fina.
5. Crema hidratante
Una crema o gel-crema sella las capas anteriores. En verano basta un gel ligero; en invierno usa una crema más rica, sobre todo por la noche.
6. Protector solar por la mañana
El protector solar diario es el paso que las rutinas japonesas nunca omiten. Aplica una cantidad generosa como último paso y repítelo durante el día. Nuestra guía sobre SPF y PA explica qué significan los números.
Que sea sencillo
- Introduce un producto nuevo cada vez y espera una o dos semanas antes de añadir otro.
- Da toquecitos, no frotes. La piel tratada con suavidad se mantiene más tranquila.
- Prueba un producto nuevo en una zona pequeña, sobre todo si tu piel es sensible.
